Los signos de los tiempos y el fin del mundo

La Liturgia de hoy, 33  semana del Tiempo ordinario para la Iglesia, el tema de reflexión es el invito a reconocer los «signos de los tiempos» como criterio de discernimiento de la historia humana. Muchos prefieren hablar del fin del mundo y de sus signos premonitores, entre ellos las situaciones catastróficas de terremotos, incendios en varias partes del mundo, inundaciones, sequía, enfermedades, guerras. 

Desafortunadamente hay signos, también premonitores que no todos logran ver y entender. Me explicaré con un ejemplo.

Desde el punto de vista físico el cuerpo humano sufre cuando non golpeamos i nos duele cuando algo no está funcionando, sin embargo sabemos que existen enfermedades silenciosas, como varios tipos de cáncer, que llevan a la muerte si que la persona pueda ver o advertir lo que le está pasando.

Lo mismo podemos decir de la vida del mundo. Hay signos de graves distorsiones que silenciosamente, y no tanto silenciosamente, están destruyendo la Vida, así que no será necesario la destrucción física del cosmo si la Vida se va apagando entre los humanos.

Entre los signos que podríamos indicar están los atentados directos contra la vida, como el aborto, pero también el menosprecio de ella como los deportes extremos. Y que decir de la pornografía dilagante que como cáncer está invadiendo el corazón de las nuevas generaciones? Ayer leía una noticia que se había desmantelado una red de pedófilos con decenas de personas en la cual estaba involucrado también un sacerdote. Los policía que había secuestrado el material de foto y vídeo estaban asombrados de la violencia de las imágenes con abusos sexuales hasta con bebé de un año o menos. Y que decir de los adolescentes víctimas de chantajes por haber publicado fotos desnudas y ahora son manipulados por gente sin escrúpulos que lo los obligan a la prostitución? Y la drogadicción en todas sus manifestaciones, desde el alcohol hasta la pastillas como energizantes? La lista podría continuar y lo peor de todo es que en muchas ocasiones de estos males no hay evidencias y la «normalización» fruto de los medios de comunicación, hace que los más débiles no vean más allá de los aspectos engaños publicitados y difundidos como factores de emancipación, crecimiento y afirmación personal.

Aprender a reconocer estos signos de los tiempos es una gran tarea,  y es fundamental para luego enfrentar de manera consciente los males que están amenazando la Vida en nuestra sociedad. El primer paso para curar una enfermedad es detectarla y diagnosticarla. Por este motivo, la invitación a reconocer los signo de los tiempos es un apelo dramático que la liturgia nos hace llegar proprio cuando el Año litúrgico se encamina hace su cumplimiento con la celebración de Cristo Rey del universo, Rey de la Vida y no de la muerte.

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